La Anhelada Inspiración

Tantas veces me he puesto frente al computador para escribir algo, miro el teclado, la pantalla y luego no escribo nada porque siento que no es el momento, otras he tomado una guitarra y con las pocas notas que me se comienzo a tocar y a tratar de crear algo nuevo, pero no sucede nada. Aveces me pasa con la croquera y un lápiz, con los amigos, o cuando nos juntamos a generar ideas nuevas y shuer creativas, pero no pasa nada.

Simplemente nos preguntamos qué es lo que nos pasa, por qué no podemos crear nada en ese momento, si tenemos la idea y  aveces las palabras dando vueltas por nuestra mente, pero es que no nos sentimos realmente inspirados por éstas ideas. Definitivamente creo que para poder crear cualquier cosa, es necesario estar inspirado, pero en ocasiones se nos torna difícil encontrar esa tan anhelada inspiración.

¿Pero qué es la inspiración?

Sin ponerme muy wikipédico, la inspiración desde tiempos antiguos ha estado ligada más a lo espiritual que a lo racional, es una de esas cosas que el alma te permite hacer, y que no se logra alcanzar simplemente por medio de la razón. Es por esto que los artistas generalmente son recordados por sus ideas locas y extravagantes, por llamar la atención con cosas que escapan de lo convencional y rutinario. Es más la inspiración en su significado más etimológico está relacionada con “recibir el aliento de Dios” (tanto para la cultura hebrea como para la griega). Sin embargo no es necesario ser un religioso, ni un poeta, ni tampoco un científico para inspirarse. Todos nos hemos sentido inspirados, todos hemos tenido ese impulso de crear algo nuevo, de cambiar otras cosas, de hablar o dar un buen consejo a alguien y esto supera nuestros oficios, roles y profesiones.

Todos podemos inspirarnos y por consecuencia sentirnos no inspirados en algún momento o por largos periodos de tiempo (lo cual no es muy bonito). Pero lo lindo es aprender a aprovechar el momento en el que te inspiras, y no dejarlo pasar. Las mejores y más creativas ideas no siempre llegan cuando te sientas a pensar en ellas, llegan en los momentos menos esperados, cuando en lo cotidiano ves algo, escuchas una palabra, miras una necesidad, o te encuentras con cualquier cosa que funciona como una chispa que enciende a ese ser creativo que hay dentro de todos nosotros, cuando te conectas contigo mismo, y con eso que te supera a ti mismo también, aquello que finalmente resulta ser más grande que tu.

La inspiración entonces es un regalo para todos, no para un selecto grupo de creativos, lo que pasa es que quizás ellos simplemente han logrado aprovechar el momento en el que sintieron inspirados a hacer algo que nunca pensaron, estuvieron dispuestos y se atrevieron a hacer lo que ningún otro antes hizo.

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