Demasiado para tolerar


En la época del Internet,  las redes sociales, la inmediatez de la información y de la opinión, en donde criticamos todo lo que vemos, decimos si nos gusta o no no gusta en el mismo momento en el que están ocurriendo los hechos; de pronto, nos damos cuenta de que estamos en cierta forma saturados, sobre-informados,  no nos alcanza el tiempo para saberlo todo, para aprenderlo todo, e incluso en las áreas en las que cada uno se desenvuelve hay una avalancha de cosas que pasan minuto a minuto y queremos compartirlas, tuitearlas, que otros las sepan y darles like.

Al principio; digo, cuando no era tan masivo el uso de Internet y el reino de las redes sociales y los medios digitales, nos conformábamos con lo que la tele y la radio nos decían, aun me acuerdo de ver las noticias y sorprenderme de cosas que ahora ya no me sorprenden, que ahora son el pan de cada día y me pregunto, si  es que el mundo siempre fue tan violento, tan tonto, tan tolerante por un lado y tan intolerante por otro. Sin duda las normas sociales, los niveles de tolerancia y el acostumbramiento y sensibilización han cambiado mucho.

Cada vez nos sorprende por menos tiempo el meme de moda. El video viral de la semana ya no dura más que eso, las 42 frases de todo, el harlem shake que todos hicieron… algo nos llega, nos sorprende, lo compartimos, lo hacemos, nos aburrimos y lo desechamos, esperando lo nuevo que eventualmente vendrá. Toleramos más estupideces que antes y toleramos por menos tiempo esas estupideces, o entretenimiento, o como se les quiera llamar.

Tampoco a nadie le sorprende que hayan desmanes en las marchas, que a la señora de la esquina le quemen el quiosco,  que haya gente viviendo en campamentos cuando somos el país modelo del ingreso per cápita en la región, que haya gente que efectivamente con dos mil pesos diarios tenga que comer en una familia de cinco o más. Ayer le tiran ácido a los carabineros, ellos tiran pelotitas de pintura que sacan ojos, luego les queman sus motos, ellos se llevan a los que marchan y no a los que rompen las calles y así, ya nos acostumbramos, sabemos lo que pasará en una semana más y no nos sorprende, cambiamos de canal y apagamos la tele porque todos muestran lo mismo.
No sorprende por ejemplo, que por todos los gobiernos que han existido desde que tengo conocimiento (unos 4 desde Frei en el que yo era niño) se nos venga diciendo que hay que cambiar un sistema binominal que muchos ni saben lo que es, o que los chilenos en el extranjero puedan votar al fin. Vamos a llegar al año 2056 y los señores a los que les pagamos para hacer algo ¿van a estar discutiendo lo mismo?, ¿van a aprobarlo y luego a cambiarlo otra vez en el 2060?…

En fin, hay una desensibilización sistemática (en términos más psicológicos) a los “estímulos” que nos rodean.  En Internet a cada rato, en política cada día, con la corrupción, con la ineptitud de la gente que nos gobierna, con la violencia de todos los días, en general con todo.

Debemos mirarnos a nosotros mismos, a nuestras familias, a nuestros hijos (cuando los tengamos), a la gente que nos rodea y hacer algo por cambiarnos, por frenarnos, por ser tolerantes con quien hay que ser tolerantes pero no tolerarlo todo. Y esto quizás no se logra siendo presidente de la república como ahora todos quieren ser, y está bien que quieran pero un gobierno no es la solución a todo señores, porque el cambio mayor lo hace uno mismo en su cabeza, en su forma de ver el mundo, en ser íntegro en todo y no convertirse en el chanta insensible y corrupto que tanto odiamos cuando chicos.

Queda mucho más por tolerar y mucho más por frenar, al final cada quien elige lo que quiere.

¿Te borraría de mi mente?

Te borraría de mi mente, pero a mitad del proceso, vería de uno a uno los recuerdos que tuvimos, todos esos recuerdos que harán que mientras más te quiera olvidar, más querré que te quedes en mi mente, por que ahí es donde perteneces.

-Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos.


Utopía soñada por muchos. Olvidarse de todo lo que pasó, olvidarse de esa persona, olvidarse de las lágrimas, de extrañar, de las ausencias, del dolor. Utopía porque es imposible, utopía porque nos parece lo mejor, lo que debería pasar, lo que necesitamos.

Pero, ¿Qué pasaría si borramos las huellas que dejaron esas personas?, ¿si hacemos desaparecer los errores que cometimos?… probablemente volveríamos a buscarnos a otra persona similar, probablemente, volveríamos a equivocarnos de la misma forma en que lo hicimos antes… y así un círculo de errores y recuerdos borrados sin fin.

Los errores son para eso, las experiencias son para eso, para recordarlas, para aprender de todas y de cada una de ellas. ¿Idealista?, ¿Otra vez utopía?, quizás idealista, pero no utopía, porque esto sí se puede hacer.
Deja tus recuerdos donde pertenecen, en recuerdos, en aprendizajes, en experiencias de vida. Experiencias, sin clasificación de buenas o malas, solo experiencias. Ahí es donde pertenecen.

Nuestra gran manzana

NYC

¿Cuántas personas vemos en un día común y corriente?, ¿unas 10 si salimos a comprar al negocio de la esquina?, ¿unas 50 si tomas una micro para movilizarte al centro?. ¿Cuántas más mientras vas camino a algún lugar?, ¿unas 100 en la universidad? 200, 300, 1000, 2000 ó 5000 si recorres una de las calles más saturadas de tu ciudad o vas a un mall un rato… Ni idea, evidentemente no llevamos la cuenta de esto. Y de todas estas personas, ¿a cuántas le miramos su ropa, o  su forma de caminar?, ¿a cuánta de esta gente vemos a la cara, miramos a los ojos y nos responden el contacto visual? El número disminuye considerablemente ahora. Si contamos con las personas que hablamos seguramente serán menos, a no ser que hablemos en un estadio o en público en donde la conversación casi no existe.

Y de toda esa gente que conocemos durante la vida, ¿cuántos son nuestros amigos?, ¿10, 20 en total? o menos quizás… ¿Cuántos de ellos permanecen a lo largo de la vida? ¿Unos 8, 5, 4?… Qué se yo, los números pueden ser más o pueden ser menos, da igual. El punto es que entre tanta gente son solo unos pocos los que logran llegar de verdad a nosotros, y viceversa, son pocos con los que nos relacionamos de forma más íntima; sino pregúntate: ¿de cuántas personas te has enamorado?… ¿diez, cinco, dos, solo una, o en otros casos ninguna?  Lo más entretenido o tortuoso para otros, es que no sabemos si la persona que está al lado nuestro, o esa persona que vimos ayer en la calle, pero que no recordamos conscientemente, o aquel que todavía nunca hemos visto,  el día de mañana será nuestro mejor amigo, se convertirá en alguien importante, le ayudaremos o nos pelearemos. Será la próxima novia o novio, e incluso tu esposa o esposo, que nunca pensaste tener porque no querías casarte, pero esa persona te cambió la forma de verlo todo.

Es la selva en la que estamos, la avalancha, la aventura, la tragedia o la bendición en la que estamos metidos, cada uno lo ve a su manera. Pero no sabemos lo que pasará mañana, ni las relaciones que formaremos. Lo único que tenemos es a nosotros mismos, lo que hemos aprendido, lo que creemos, pero depende de a quienes elijamos a nuestro lado, y de quiénes nos influencien en la vida, que todo puede reafirmarse o cambiar. Al menos eso podemos elegirlo, aunque nos demos cuenta tarde a veces.

Somos millones, unos mas cerca y otros mas lejos, desechamos, filtramos, entregamos y guardamos ideas, sentimientos, consejos, amistad, amor, pasiones. Sin importar cuánta gente conozcas, lo grande o pequeña que sea tu ciudad, siempre es bueno es bueno vivir y observar, luego aprender y aplicar. ¿Equivocarse? Va a pasar mil veces, pero estamos para esto: llegar a algún lugar. ¿Y  a dónde vamos a llegar? Eso es decisión de cada uno.

El mundo es de los prendidos

Hay gente que siempre anda buscando algo para sentirse alegre, alguien que le transmita alguna sensación de bienestar,  un evento, una fiesta, un recital, lo que sea que los haga reír, saltar, emocionarse. Buscan la alegría.

Hay otra gente que no busca la alegría porque la tiene dentro de sí. Es esa gente que es como una ampolleta encendida en medio de la noche, luce bien, motiva al resto, sigue adelante cuando los demás no tienen ni la más mínima gana de volver a intentarlo. Es esa gente que provoca, que cambia su entorno, que influye en otros de una manera tan brillante que no te das cuenta cuando tú mismo te estás riendo con ellos, estás soñando con ellos, estás haciendo cosas con ellos.
En esta multitud de gente que nos rodea hace falta la “gente ampolleta”, la gente prendida, la gente que tenga algo, un sueño, una canción, una idea, algo que entregar, porque es esa gente la que marca a los que le rodean, marca los tiempos, le da sabor a lo que ni se come. Líderes y seguidores, influenciables e influyentes, el mismo dilema y tema de siempre pero con la alegría, con los sueños con lo bueno de la vida. Quiero ser un prendido en esta sociedad apagada.

Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa.” Mateo 5:14-15

3 joyitas del sur de Chile en 3 días

Playa de Maicolpué

Playa de Maicolpué

Marzo es uno de los meses más pesados para la mayoría de los chilenos, se acaban las vacaciones, el ocio, se pagan patentes, útiles escolares, se vuelve a clases y a trabajar. Para otros sin embargo, es más liviano, cada vez son más los que en época de vacaciones decidimos trabajar y hacernos unas luquitas extras. Si bien es cierto, no disfrutamos mucho del ocio de enero y febrero, es útil para crecer en otras áreas y para ganar plata, ahorrar, o ayudar en los gastos que se vienen.

Pero no todo tiene que ser estresante, porque sea como sea siempre se puede salir a pasear,  darse unas “mini vacaciones” o una “vacación” si es que no te alcanzó para más. No es necesario irse tan lejos, ni tomar un avión para sentirse relajado y desconectado, o para recuperar fuerzas. Siempre hay buenas opciones cerca de tu casa, en tu ciudad y alrededores que con un par de amigos y buena onda valen la pena descubrir.

En mi caso, en tres días disfruté de tres lugares de la décima región que me encantaron.

1. Maicolpué
En su original mapudungún significa “lugar donde hay pumas de tórtola”. Si bien solo pude ver perros, caballos, vacas y otros animales y ningún puma de tórtola. No deja de ser atractivo, es una bahía  y balneario  que a 65 km de Osorno ofrece paisajes hermosos, rutas para excursionar y playa on fire. A pesar de que en Marzo ya no había nadie, es la alternativa perfecta para escaparse en un día de sol, ya que es económico y queda muy cerca de la ciudad.

2. Cerca de Maicolpué y un par de kilómetros más al sur está Tril Tril, otro balneario mucho más pequeño y a la vez mucho más relajante, con una playa de arenas claras y un entorno natural que envuelve al viajero (le doy color). Al haber menos casas y estar más lejos, el hecho de ir al lugar es una aventura. Hay que subir y bajar cerros pero al final la recompensa es tener una tarde de total relajo y tomar mucho sol.

3. Puerto Varas
Acá por el hecho de ser una ciudad con todo lo que debe tener una ciudad las cosas cambian, hay muchos panoramas, como excursiones a los alrededores, paseos por el lago, museos en el que destaca el de Pablo Fierro un recolector de antigüedades que emprendió el sueño levantar su propia casa museo abierta y gratuita para todos los turistas. Lo lindo de Puerto Varas es que tiene de todo y al estar a la orilla del lago se puede disfrutar de la playa y si hace un poco de frío, disfrutas de las ferias artesanales o variadas muestras gastronómicas y panoramas que la ciudad ofrece.  Se puede ir por pocas horas, o bien quedarse por más tiempo, ya que hay hospedajes y hoteles desde valores económicos hasta lujosos y caros, además de muchos lugares para disfrutar la gastronomía de la zona.

Por lo tanto, siempre se puede pasar bien y no es necesario estar de vacaciones para salir a relajarse o cambiar de aires. En Chile tenemos maravillas a solo pocos minutos de nuestras ciudades, y en el caso de Osorno hay de todo lo que quieras alrededor (nieve, termas, mar, lagos, playas, reservas nacionales y las típicas ciudades con todo lo necesario), así que no hay porque quedarse en casa aburrido, cuando con pocas lucas y muchas ganas puedes disfrutar del sur.

La ilusión del éxito

"Yo en Osorno"Fotógrafo: Leonidas Altamirado

“Yo en Osorno”
Fotógrafo: Leonidas Altamirano

Hay gente que lucha toda una vida y aun así no consigue lo que esperaba, no logra sus sueños y muchas de sus metas se quedan hasta la mitad. Hay gente que conoce muy de cerca las frustraciones, el rechazo, que ha visto las puertas cerradas en su cara y no ha tenido las oportunidades que quisiera pero aún así lo intenta, no deja de desear cumplir su sueño. Es cierto que quizás no tienen ese éxito que quieren ver; es más, muchos nunca ven nada, pero por lo menos se quedan con la certeza de que hicieron lo que pudieron, de que lo intentaron aun cuando las circunstancias eran difíciles, de que lucharon por aquello que amaban.
Creo que ese es el valor de nuestra existencia y que el propósito de nuestra  vida va más allá de  los triunfos que podamos obtener, de las veces en que le ganamos a alguien más. Al final de cuentas la lucha más intensa es con nosotros mismos, con superarnos cada día. Puede leerse cierto grado de pesimismo y hasta conformismo, pero solo es un cambio de enfoque en la mirada que muchos le damos a la vida y al éxito de esta.
El éxito no son números ni cifras, ni tampoco ganarle a alguien más, porque esa es la superficialidad del éxito, una idea ilusoria de que soy alguien en la vida. No quiero llegar al final sabiendo que lo tuve todo pero seguí siendo el mismo de siempre,  que no crecí, no me caí ni me levanté, no perdoné y no fui perdonado, que me faltó humildad para asumir los errores y que no luché por lo que de verdad amaba. No quiero llegar al final con la duda de que pude haber hecho algo más, pero por cobardía, o quizás por orgullo no lo hice, me callé, no abracé, no reconocí y no amé; porque entonces verdaderamente sería el mayor de los fracasados.

Al final solo nos queda lo que está dentro de nosotros y nuestro legado no es más que un puñado de decisiones.

[X-Alive] La Máquina Atleta: la mezcla de los mejores deportes en 5 minutos.


The Athlete Machine es el el mejor video en efecto dominó que he visto en la vida, ya que mezcla un gran número de deportes con la genial idea de crear una máquina que con un impulso primario lleva a la acción a todos los demás. Todo comienza con un salto desde el aire, una tabla de skate y una simple pelotita de golf para darle vida a este tremendo “experimento” en el que veremos deportes olímpicos, mezclados con extremos y hasta motores bacanes en varias partes, formando una compleja maquinaria que mezcla la física y lo físico. La “máquina” demoró 17 días y 3422 horas trabajadas para finalizarse.

Véalo en grande:

Acá les dejo el video que muestra cómo hicieron todo esto:

Y bueno de entiende que está auspiciado por la bebida que da alas.